Proyectos quemados

3 de Julio de 2008

Hace poco he tenido noticia de un importante proyecto relacionado con el teatro de títeres que se plantea cerrar sus puertas después de muchos años.

En realidad no importa de qué se trata (un festival, una compañía, una editorial) sino de por qué se “queman” tanto y tan a menudo las personas que dirigen (muchas veces en solitario) estos tipos de proyectos.

Y es que no es raro oír de vez en cuando amargas quejas de las personas y organizaciones que quieren hacer algo por el teatro de títeres, frustradas por el desinterés de los titiriteros (soy el primero que lo ha hecho muchas veces en el pasado). ¿Por qué? ¿Tienen motivos para quejarse?

He acabado aprendiendo que no se puede culpar a los demás de nuestros propios fracasos, pero también creo que el mundo de los titiriteros es especialmente duro cuando hay trabajo de por medio.

Personas agradables reunidas en un encuentro se pueden convertir en lobos a la hora de cazar una función, aunque sea quitándosela a su vecino y amigo titiritero. No digo que todos los titiriteros sean así, ni mucho menos, pero seguro que cualquiera conoce un caso.

El titiritero que está inseguro de su trabajo, de sus posibilidades de vender, tiende a encerrarse para no revelar -ni por descuido- un dato que pueda ayudar a otro titiritero a conseguir una función. Lo triste es que este encierro acaba perjudicando a cualquier relación con sus compañeros.

Lamentablemente, muchos titiriteros se sienten inseguros en este aspecto y es comprensible, porque no es fácil vivir del teatro de títeres. Hay mucha competencia y nadie quiere perder su sustento, sin mencionar que no es tarea fácil ser artista y vendedor al mismo tiempo.

Esa incomunicación fruto del encierro nos hace ignorar cualquier cosa que pase más allá de nuestra nariz. Estaremos tan ocupados en esconder nuestros intereses que no veremos las oportunidades que nos ofrece a menudo el trabajo de otras personas ni las posibilidades de compartir.

Por eso, cuando alguien organiza un curso, porque todo el mundo profesional se queja de que no hay formación y no se matricula ningún profesional, el organizador se quema. Se quema porque los titiriteros están tan concentrados buscando una venta que no se dan cuenta de lo imprescindible que es la formación y el intercambio con otros profesionales. No se dan cuenta de que eso mejorará su trabajo y sus ventas.

Por eso, cuando alguien edita un libro que a todos les parece estupendo, pero por el que nadie está dispuesto a pagar, el editor se quema y piensa si merece la pena seguir publicando libros sobre títeres. Los titiriteros estarán tan ofuscados por su economía que no se darán cuenta de lo importante que es que se publiquen libros sobre el teatro de marionetas. Pensará que esa editorial sólo quiere hacer negocio. Se olvidará de lo que cuesta sacar adelante un libro y de que mientras más se conozca el teatro de títeres, más trabajo tendrá.

Y por eso mismo creo que está a punto de desaparecer el proyecto del que hablaba al principio (no importa lo que sea), porque demasiados titiriteros no están concentrados en las cosas que son realmente importantes y buenas para su trabajo, en todos los sentidos.

No tengo soluciones para este panorama. Ni soy psicólogo, ni creo que pueda decirle a nadie cómo tiene que ver las cosas, pero pienso que a todos nos vendría muy bien ampliar nuestras miras, aprendiendo de los demás. Nos falta un poquito de gremio, de compañerismo real. Además, estoy convencido que una mayor apertura, transparencia y colaboración entre los profesionales nos beneficiaría a todos.

20 comentarios a “Proyectos quemados”

  1. Juan Reyes dice:

    Pues puedes extrapolar esta misma situación al resto de las Artes Escénicas, compañero.

  2. Bolorino dice:

    Juan, soy consciente de eso. Lo sé por experiencia propia. Pero pienso que al ser el teatro de títeres un subconjunto de las Artes escénicas podría resultar más manejable y por lo tanto menos “imposible” hacer algo.
    Gracias por comentar. :-)

  3. Marianexy yanes dice:

    pues completamente deacuerdo pero no creo que sea solo para titiriteros. Todos estamos ocupados en hacer las actuaciones que salen para vivir. Por suerte no he tenido tan mala suerte de que me quieten trabajo pero si tengo mucha falta de formación, creo que eso nunca termina y por las islas canarias hay poca o nula.

  4. Bolorino dice:

    Marianexy, estamos de acuerdo en que no es sólo cosa de titiriteros, pero son los titiriteros lo que me interesa.
    Gracias por comentar.

  5. Lídia dice:

    Realmente és muy triste… Estoy de acuerdo que ocurre con otras tantas cosas de las artes escenicas pero en el teatro de títeres siempre nos hemos querido definir por nuestro compañerismo, buen rollo… Sin egos ni esas cosas. Pero cuando realmente se tiene que poner sobre la mesa todo el mundo mira hacia otro lado. Cuando la situación es buena todos somos buenos, cuando la situación es mala,… aixx cuando la situación es mala. Tenemos que tener en cuenta que compartir es la mejor forma de aprender, y si tu ayudas probablemente te ayudaran.
    Larga vida a los títeres!!

  6. Jesus Galera dice:

    Creo que llevas razón, desgraciadamente este mundo (como el de las artes escénicas, como comentaba alguien) funciona un poco así. Y, sin embargo, yo tengo una experiencia que demuestra lo contrario. Hace bastantes años, la gran mayoría de los grupos de Murcia, fundamos Unima Murcia. Por una serie de avatares conseguimos un cierto apoyo institucional y creamos “Los Viernes Títeres” una programación que se desarrollaba durante todo el curso escolar. No recuerdo si fue por un acuerdo o por que quedo establecido así, fuimos programando grupos de toda España y, cuando el dinero daba, grupos internacionales o con mayor caché que venían a otros festivales. Nosotros sólo nos programabamos cuando estrenabamos un espectáculo (o cuando un trimestre se acabó el dinero y todos decidimos actuar gratis para mantener la programación). Esta fue la formula de programación y funcionó, no sólo porque conseguimos crear un público de títeres que también quería ver nuestros espectáculos, sino también porque gracias a la programación se le abrieron puertas a algunos grupos y pudieron ampliar su mercado. Lo cierto es que aquello hizo que los títeres tuvieran un público que lo demandará y eso de alguna manera nos benefició a todos. Ahora, por culpa de la falta de apoyo de Ayto. de Murcia, ya no existen “Los Viernes Títeres”, pero si su hijo adoptivo “El festival de títeres de Murcia” y yo y mis hijas y los hijos de muchos padres y madres, y muchos padres y madres sin sus hijos, y muchos hijos e hijas que no son padres ni madres, tienen la oportunidad de ver títeres en Murcia (aunque sólo sea una semana al año) que seguramente no podrían ver en su vida. Supongo, o así lo creo yo, que esto fue la consecuencia de un trabajo de conjunto inicial dónde, sin necesidad de ser generosos, ni altruistas, ni tantas palabras que muchas veces suenan vacias, todos lo grupos (cada uno con sus motivos particulares) puso de su parte y conseguimos que se creará esa demanda que finalmente nos ayudo a todos (aunque solo fuera porque tuvimos la oportunidad de ver espectáculos maravillosos y que gente que jamás había visto títeres también los viera). Un saludo y perdón por la extesión y el “rollo”.

    P.D. He de decir que mi hija mayor (Julia) creció viendo esta programación y que me da bastante rabia que mi hija pequeña no haya tenido está oportunidad. Otro saludo y ya me callo.

  7. Teca dice:

    Uyuyuyyyyy…es el tema que vivimos aqui dia a dia…y nosotros en el primer festival que estamos organizando aqui en Guate nos hemos dado cuenta de este tipo de actitud…”no participo por miedo a que me copien o no llega a mi nivel”…y no solo en Guate, sino en Centro América y México nos ha costado comunicarnos con los demás titiriteros…cuando teníamos la idea de la Escuela, escribimos a México y grupos de C.A… y nunca nos contestaron…decidimos abrirla sin mas ni mas, para todos y todas…es muy triste…y como consuelo es que existe gente buena onda, con esa gracia de aprender y enseñar…no todo es malo en esta vida, y cuando conocemos a estas personas, aún podemos decir que NO TODO ESTA PERDIDO…

  8. Marimar dice:

    Gracias José por estas reflexiones de apertura de conciencia. Ciertamente has descrito muy bien al ser humano… ¡qué difícil es vivir desde el corazón y confiar en el Universo!; si esto lo consiguiéramos la Abundancia nos bañaría a todos y nadie tendría temor a no poder trabajar, tener dinero, vivir… A veces nos cuesta “dar agua de nuestro vaso al vecino” pero si no nos arriesgamos a quedarnos con el “vaso vacío” alguna vez, tampoco lo llenaremos jamás. ¡Hay que arriesgarse y confiar! Sobre todo no olvidar que todos somos Uno allí Arriba y que lo que le pase a mi hermano/a o compañero/a, etc. me pasa también a mí.

    Desde mi vivencia (que es principalmente el área de la educación) estamos asociándonos personas con unos ideales y sentir común de nuestra área. Compartimos información, formación, contactos, trabajos. Intentamos confiar (!claro que cuesta¡), apoyarnos, conocernos y sobre todo: la finalidad no somos nosotros sino los niños; por ellos, por todos los niños que hay en la Tierra y están viniendo es por lo que nos movemos. En realidad si no hay un Ideal por el cual realizar nuestro trabajo, nos volvemos materialistas, egoístas, miedosos y desconfiados.

    Desde mi humilde lugar y sentir os mando a todos un muy especial abrazo y mis mejores deseos de fraternidad y felicidad.
    Marimar

  9. Ramón dice:

    Me falta conocer el caso concreto al que se refiere la noticia, pero mi opinión es diferente y creo que se dramatiza demasiado. Yo vengo del teatro de actor y ése sí que es un mundo de pedantes y de egoistas y estas situaciones que denunciais se dan con demasiada frecuencia. Me enamoré del mundo del títere -y aquí me quedé- precisamente por su generosidad. La gran mayoría de titiriteros que he conocido muestran sus trucos, sus técnicas, su bagaje… sin reservas y de manera desinteresada a los compañeros ¿Soy yo un bicho raro, una excepcion? No creo. Nosotros programamos un festival (el FITTA - Festival de Alcázar) y dentro del festival organizamos algún curso que, hasta el momento, sí genera expectativas y se cubre suficientemente. Si algún año no sale adelante el curso no le debemos echar la culpa (y menos aun la bronca) a los compañeros, porque quizá el fallo sea nuestro que no hemos sabido ofertar un curso lo suficientemente interesante para captar la atencion del gremio.
    Sí que le falta al titiritero cierta implicación cuando se trata de hacer equipos de trabajo voluntario (por ejemplo en UNIMA), pero esto mismo ocurre en otras muchas actividades.
    Saludos a todos.
    Ramón

  10. Salvador dice:

    Me ha tocado muy a fondo este tema, pues yo vivo en Italia, y aqui son los grupos de titiriteros que organizan los festivales, y hace algun tiempo que se ha “legalizado” el intercambio, yo te llamo a ti y tu me llamas a mi, y asi funciona en gran parte de festivales. Afortunadamente hay tantos otros que no son asi. Y yo cuando llegue aqui me encontre que la gente de este panorama sobre todo los de mi ciudad eran muy desconfiados, todos tenian miedo de que les quitaras el trabajo, luego encontre otros que me hecharon una mano y me enganche a este grupo por asi decirlo, de ese momento empeze a pasar los contactos que tenia a quien me lo pedia, y cuando no puedo ir yo a ese trabajo por algun motivo, se lo paso a algun colega, y funciona de maravilla, puedo decir que no me ha faltado trabajo en todo el tiempo que llevo aqui y es mas tengo siempre mas, abriendo las puertas a los demas los demas empiezan a hacer como tu y el circulo de trabajo se abre y las relaciones tambien, que es una de las cosas que me gustan de este trabajo. Creo sinceramente pues lo practico desde hace mucho tiempo que hay que dar sin esperar nada a cambio y se recibe siempre, la digo por esperiencia. Ademas es una forma de crecer artisticamente pues creando buenas relaciones con otros titiriteros nacen proyectos nuevos y compartiendo los conocimientos que se tienen este arte se engrandece mas.
    Os mando un afectuoso abrazo a todos Salvador

  11. claudia verdecchia dice:

    en un todo de acuerdo con Marimar, ESTAS CUITAS SUCEDIERON siempre en nuestro ambiente,y agregoque me parece, hay que desmitificarse como los buena onda, los compartidores de todo, los màs solidarios,para asumirnos como seres humanos, con muchas de las tendencias que a veces criticamos fuera de nuestro ámbito y sin embargo están dentro.Peleamos por nuestra profesión, quizàs con màs incertidumbres económicas que en otras,pero al fin y al cabo, trabajadores-creadores-humanos.
    eSTOY DE ACUERDO mARIMAR, CONFIAR,EN QUE EN NUESTRO CÍRCULO DE ALCANCE CREAMOS LOS VALORES QUE DECIMOS DEFENDER , a través de las obras de títeres, seamos coherentes con lo que predicamos y sigamos creciendo, sin parar. Mis mejores deseos también para todos los compañeros.

  12. Eva Garutti dice:

    Pues si. Yo llevo pocos años en esto.
    Empecé trabajando en una gran compañía, en taller y actuando. En un principio fuí bastante ingenua. Pensé que la gente que me hacía sentir tan bien como espectadora, me harían sentir igual de bien o mejor trabajando con ellos , ya que además estás inmerso en un proceso creativo bastante divertido y enriquecedor. No entendía tanto secretismo. Sobre todo cuando este comportamiento con sus propios trabajadores , generaba cada dos o tres años el nacimiento de varias compañias rivales en el futuro. Con lo facil que sería mantener un grupo con buen rollo , participativo… Pero ahí estan los egos.
    Cuando he montado mi propia empresa y he intentado compartir con otros y aprender mutuamente , me he encontrado con que se ha intentado utilizar los conocimientos que yo he puesto sobre la mesa y mi ayuda sin ofrecer nada a cambio , solo esconder información valida para mi también. Con lo cual decido cerrar mi taller a curiosos que no comparten.
    La cosa está muy mal y las ideas y el resultado del trabajo de investigación valen su peso en oro.
    Posiblemante si todos intercambiásemos ideas nos dariamos cuenta de que estas están en el aire y todos bebemos de ellas. Y en conjunto lo que hacen varias personas influenciadas entre si , nunca será igual. Y que así es como surgen las tendencias y movimientos artísticos.
    La verdad es que es un tema contradictorio dependiendo del lugar en el que estés posicionado. Pero para el que no quiera compartir , en mi opinión, debería al menos seguir formándose y pagar por ello, ya que a todos nos cuesta mucho aprender lo que aprendemos. Y ya que nadie quiere dar nada a cambio y todos nos encerramos en nuestras guaridas, el teatro de títeres está bastante estancado . Sobre todo en algunos lugares de España. Y es bastante rancio.
    Creo que debería de existir la figura del maestro. Cuando alguien lleva ya muchos años se debería de dedicar a traspasar su sabiduria a las nuevas generaciones. Una figura reconocida. No alguien , que como ya está mayor y cansado , se dedica a dar cursos porque no le queda otra. Debería de haber más respeto por el conocimiento. Y que los que enseñan se lo tomen en serio.
    Y sobre todo, sobre todo, que se reconozca el trabajo de los demás y su valía económica. Porque todos tenemos que comer y sabemos muy bien lo que cuesta el nuestro, pero pagamos poco por el de los demás.

  13. Bolorino dice:

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

    Me gustaría aclarar una cosa: No soy absolutista. Describo una situación que me parece bastante habitual, pero no digo que el mundo del teatro de títeres y sus gentes sean de lo peor. Si fuera así no podría seguir adelante con titerenet.
    Evidentemente existen lugares, personas y momentos donde las cosas no son así, y así se han hecho muchas cosas, por ejemplo en UNIMA (la Escuela de Verano, Fantoche, el Premio Gorgorito…).

    Del mismo modo, como decía, no se puede culpar a los demás de lo que no conseguimos nosotros, y por eso creo que somos las personas que queremos organizar cosas para el teatro de títeres los que tenemos que esforzarnos en llegar a los demás y despertar su interés.

    Por otra parte, el que estas situaciones sean algo habitual en otros grupos creo que no es excusa. Si vemos como normal la falta de comunicación, de participación y de implicación en un grupo estaremos perdiendo muchas oportunidades para desarrollar nuestra actividad. Ya sé que es algo muy habitual en nuestra sociedad, pero no por eso debería ser aceptable.

    Por último, para darle un poco la vuelta a la tortilla, decir que quien tiene un proyecto para el teatro de títeres no debe olvidar que el resto del mundo difícilmente tendrá el mismo interés que tú en ese proyecto. El interés hay que ganárselo y eso es requiere un esfuerzo constante.

  14. Toni Rumbau dice:

    Querido José,

    Tu reflexión es pertinente, cómo no, en este nuestro mundo de los títeres y también en el de los no-títeres, como ya han señalado anteriores comentarios. De todas formas, creo que se trata de un fenómeno que entra en lo que podría llamarse la “normalidad mundana del activismo humano”, especialmente en todo lo que sean iniciativas particulares que nacen sin experiencia previa de las mismas y sobretodo las llevadas a cabo por artistas. Pues sabido es que los artistas, cuando se ponen a gestores o a empresarios, no suelen ser muy competentes, a no ser que lleven dentro una doble alma de gestor o empresario camuflada. Tengo mucha experiencia en estos temas de cuando llevaba el Teatro Malic de Barcelona y compartíamos las cuitas de las demás Salas Alternativas del país, la mayoría aquejadas de este tipo de problemática, pues siempre las quejas y los problemas venían por este tipo de cuestiones. Llegué finalmente a la conclusión de que la gracia de este tipo de salas era precisamente esta combinación oscilante entre vocación irrealista y seriedad empresarial, de modo que quién más se inclinaba por lo primero, solía ir más rápido a pique, y quién lo hacía por lo segundo, tardaba más en quemarse y salir por peteneras. Finalmente, siempre hay los que son empresarios de verdad, capacitados para resistir las crisis y transformarse adaptándose a las necesidades de la época, que son cambiantes a ritmos de vértigo, cómo bien sabes. Pero claro, no siempre el fuste para empresario convive con el de artista…

    Alguien dijo una vez que el espíritu empresarial-botiguer de los catalanes es la clave para entender la continuidad de algunas compañías de teatro catalanas nacidas en los setenta y que continúan en sus trece (Dagoll-Dagom, Comediants, Jotglars, La Cubana, La Fura…). Ahora, que este espíritu se ha extendido por el conjunto del país (lo que se llama también la “catalanización de España”), es normal ver compañías muy profesionalizadas y solventes de Andalucía, Murcia, Valencia, …, y por supuesto, Madrid, mientras que Cataluña, más entregada al turismo y aquejada de ombliguismo, tiende más al comodismo tropical que antes definía lo español no catalán. Curiosas paradojas de la historia…

    Lo más recomendable, creo, en los casos de confusión, es que la persona aquejada se incline por uno u otro lado: o empresario-gestor-administrador o artista. Y lo propio es que luego el artista se asocia al empresario, para resistir los malos humores de la época, poco sensibles al Arte…

  15. Toni Rumbau dice:

    Querido José,
    he releído tu texto, y me doy cuenta de que en realidad hablabas de insolidaridad más que de “amateurismo”, de modo que añado este comentario al anterior.
    Sólo decir que si alguna explicación hay a lo que dices, sin duda se debe al carácter irremediablemente individualista del oficio titiritil -entendido en su acepción más tradicional, es decir, de compañía pequeña. Cada titiritero es un “pequeño dios que crea mundos”, y eso que dicho así suena tan bien, en la realidad se transforma en terribles egoísmos, del que nadie escapa, para nuestra desgracia -y no me excluyo del montón…
    Con los años y los “golpes de Fortuna”, uno aprende y los humos bajan, y ése es el único remedio que tenemos a nuestro alcance. Siempre están los que nunca aprenden, fosilizados en su egoísmo, pero así es la naturaleza humana, que perteneciente al reino animal superior, es capaz de descender hasta el reino mineral, tras pasar por los reinos intermedios (moluscos, osos cavernarios, pavos reales, etc).
    Siempre queda el consuelo de la visión antropológica, capaz de gozar de la variedad del género humano, tan proclive a sorprender al más escéptico de los naturalistas.
    Por lo demás, paciencia y mucho optimismo: además de dar ánimos, quita años.
    Un abrazo y hasta pronto

  16. gerardo dice:

    La cuestión de imposibilizar un sindicato que agutine nuestro trabajo, es que no se repite el entorno ni las condiciones diarias que nos daría cierta seguridad. El caso de asalariados, van todos los días al curro con los mismos compañeros, el mismo jefe. Nosotros no, por lo tanto debemos embestirnos de un aire autosuficiente para sobrevivir. Los actores padecen de Narcisismo, o sea no hay nadie por encima de mi, YO, Yo y Yo.No nos podemos comparar. Pero los titiriteros sólo podemos refugiarnos en la omnipotencia. Como bien dice Toni, como dioses. Claro que gobernamos en la miseria, puesto que por más que digan los titiriteros y supuestos preclaros del teatro, nosotros somos las sobras de lo mísero del teatro. A una compañía de titeres le va mejor cuando se despega de los títeres. Por allí creo que lo grande de nuestro oficio es directamente proporcional a lo que la masa identifica en tamaño e importancia de la palabra TITERE. Como decís en Epaña, es lo que hay.

  17. Grober Loredo dice:

    Es increible ver como repite el fenómeno del “individualismo” en los títeres en uno y otro Continente. Precisamente esa característica no ha permitido constituir una sólida tradición en mi país (Bolivia) y no se ha dado contiinuidad y perdido importantes experiencias… precisamente porque sus cultores fueron incapaces de “socializarlo”.
    Paradógico es pensar que precisamente los que se aventuran a proponer proyectos, los que con mayor frecuencia “se queman”, pero a pesar de ello continuan… serán los autores que dejen huellas indelebles: gracias a ellos los títeres siguen siendo lo que son para la humanidad.
    Aprovecho para comentarles que subsiste en esta parte del mundo un conjunto de valores y prácticas culturales (no occidentales y menos cristianas)que se diferencian radicalmente de la visión individualista; el arte y la cultura indigenas precisamente sobreviven por su caracter de desafío y compromiso colectivo. Cualquiera sea el “pasante”, el éxito de sus empresa será un compromiso de la comunidad.

  18. Grober Loredo dice:

    Disculpas, pero por divagar no comenté algo relacionado directamente con la nota que da origen a estos comentarios. En Bolivia, nosotros como compañia de Títeres Elwaky, estamos a punto de perder el único espacio existente en Bolivia; las razones… “despiste” de las autoridades, falta de información, intereses económicos en juego, etc.
    Pero para el caso, habiendo enviado una nota pidiendo la solidaridad de los amigos y compañeros vinculados a los títeres, no hemos recibido una sola muestra de apoyo de nuestros coterraneos. Entonces: “siempre es posible estar peor”.

  19. Jesus Galera dice:

    Es increíble lo que ha dado de sí este apunte. En mi comentario anterior, intentaba poner un ejemplo real de como una serie de compañíias de titiriteros pusieron en marcha una programación sin tener como objetivo muchas ideas altruístas. Las ideas básicas (según recuerdo, quizás sólo eran las mias) eran dos: dar la posibilidad al público de ver espetáculos de títeres, de cierta calidad, para convencer al público (y por desgracía, también a la administración) de que los espectáculos de títeres son una opción educátiva y de entretenimiento tan buena (o mejor)como el cine, el teatro de actores, etc.; tener, nosotros mismos, la posibilidad de ver espectáculos que nos enseñen otra manera de hacer títeres.
    Aquí no hay altruísmo, hay una idea comercial: en primer lugar porque generar público que demande títeres, termina creandote mercado a tí mismo; y, en segundo lugar, porque la calidad de los espetáculos de los compañeros te exige mejorar tu trabajo. Por lo tanto y concluyendo, me parece más efectivo, comercial y artísticamente hablando, estar abiertos a colaborar que encerrados y metidos en nuestro mundo. Pero para eso no hace falta idealizar, sino simplemente ser práctico. Un saludo, Jesús.

  20. Merce Pons dice:

    Tengo la suerte de poder contactar con muchas compañias de titeres ya que programo una sala en Barcelona dedicada solamente al mundo de los titeres, y he podido observar de todo un poco… desde los titiriteros que una vez en el teatro no han querido montar porque la furgoneta quedaba a 21 metros de la entrada (teniendo que anular la actuación, es decir, que de solidaridad muy poca, y me muerdo la lengua para no decir el nombre…)y con unos aires que parecian los reyes de la corona, hasta los que actuarían casi únicamente por cariño.

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